domingo, 7 de junio de 2015

A falta de palabras, buenas son tortas.

A veces temo no estar a mi altura y enmudezco hasta hacerme minúscula entre palabras que no recobran el sentido. 
Me da más miedo ser alguien que no soy, a no ser sencillamente. 

Que no quiero que me saquen a bailar, por si te vas con la música a otra parte y me quedo sola. 
Que no es la soledad la que me asusta, sino el descaro de mis miedos. A mí sácame de la jaula que es la incertidumbre y ya bailaremos sobre la tumba de las dudas, sin necesidad de salir de nuestro asombro. 

Cada vez que se me atascan las palabras, cada vez que se me congelan en los dedos, cada vez que mis musas me abandonan y los monstruos me señalan con el dedo.  
Cada vez que escribir cura y no puedo parar la hemorragia interna. Me ahogo de miedo. 
Y nada que ver con el mar que no cuelga de tus pestañas. 

Si no puedo escribir, me falta el aire y esta vez tu aliento en mi pelo no es suficiente consuelo. 
Si no puedo escribir, cada pedazo se hace añicos y estos a su vez escombros esparcidos por el suelo. 

Si encuentro palabras, pero éstas no me encuentran a mí, caigo en picado hacia el desvelo, desconsuelo de mi boca al tener que pronunciar unas palabras que no quiero.   

Bloody. 

1 comentario:

  1. Que bien sienta leer todo esto, el salvavidas de alguien. Es bonito ver cómo las palabras pueden salvarnos, como un folio en blanco o un teclado de ordenador puede darnos tanta paz. Como todo, bien expresado, puede recomponer todos nuestros pedazos.

    PD: Un placer leerte, pienso sumergirme en tus próximas y anteriores entradas. Me quedo por aquí, sin dudarlo. Un besito :)

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