miércoles, 25 de marzo de 2015

Todo lo que hice, lo hice por mí.

Me he desatado los cordones y las ganas.
Me he soltado el pelo y de tu mano. 
He erigido los cimientos de mis ruinas, a la orilla del mar de tus pupilas. 
He pasado la noche entera en un castillo de arena de tres estrellas, sin salida de emergencia. 

He huido de mí misma para llegar hasta un yo desconocido, que sabe hasta mi mas íntimo secreto. 

Le he pillado al viento queriéndose llevar tus palabras sin permiso y al futuro haciendo un alunizaje en mis recuerdos. 

He perdido una fortuna en desperfectos. 
Y una vez pobre he aprendido a quererme con mis defectos. 

He sonreído por no verte llorar. Y llorado por saberte feliz. 
He hecho las maletas y las he mandado lejos. He guardado en ellas lo que ya no me pongo porque ya no me quitas. 

Me he quitado de en medio, por compartir mi lado de la cama.
He hallado la x bajo tu ombligo y has desenterrado los tesoros de mi infancia. 

He ido en dirección contraria a pesar de los consejos que no he pedido. Me he perdido leyendo mapas que no marcan el lugar exacto donde tiré la toalla para coger una nueva. 

He cruzado en rojo por llegar antes que el tiempo. El que he tardado en darme cuenta de que es por ti y no por mí. 
Y eso es bonito. 
Que por mucho que la razón grite de orgullo, el corazón habla un idioma que no entiendo. 

He echado cuentas y tengo más borrones que declaraciones. De guerra, tu boca con la mía. Pierde el que primero sigue muerto.

He ganado que olvidaba, he sabido que soñaba, he mentido que podía, he escrito que negaba. He hablado que dormía. 

He puesto los puntos finales sobre las íes y se han cerrado las heridas de siete abriles. 

Bloody. 

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