martes, 17 de marzo de 2015

Qué más da.

Y qué si se queman todos los libros si hemos renegado de la imaginación por puta.
Y de qué me sirve la poesía si no tengo a quién sonreírle, ni llorarle. 
Y qué si de no tener a nadie, no me tengo ni a mí.
¿Cuántos días se puede aguantar viviendo de nada? 

Y qué si las canciones dejan de tener sentido por no tener un quién. 
Y se rompen las cuerdas en arpegios imposibles, trapecistas que desconocen que debajo solo hay caída. 

Y qué si llueve tanto que los cuadros se deshacen, como ver llorar a las paredes los colores que tanta competencia les hacen.

Y qué si no hay más musas porque no hay dinero suficiente.
Si se nos acaba la inspiración, tal vez haya acabado ella con nosotros. 

Y qué si se extinguen las flores, se apaga el sol y se hace añicos la luna. 
Qué más da la distancia si estando cerca sigues lejos. Si tocarte es tabú para mi cuerpo. Si el vino ya no sana, ni las noches enloquecen. 

Y qué más da si una estrella fugaz y cien deseos, si ninguno acaba en sexo. 
Si ir a contracorriente está de moda, me quedo más quieta que un invierno en pleno agosto. 

Y qué si ya no importa, ni tiene, ni da, ni surge, ni añora. 
Y qué si todo se acaba, si es que no estamos acabados ya. 

Bloody. 

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