miércoles, 4 de febrero de 2015

IV

Ponte ese vestido que tanto me gusta quitarte, la sonrisa de niña buena a punto de hacer cosas malas. 
El sombrero de ala y echar a volar como tú solo sabes.

Súbete las pestañas que quiero verte el otoño incrustado en las pupilas.
Y bájate los miedos para saltar en ellos como si fueran charcos.

No te mires al espejo, no hace falta, quién eres solo se ve por dentro.
Déjame llamarte por tu nombre y por la espalda. Acurrucarme entre tus piernas al refugio de tristeza.
Y cogerte de la mano para caernos juntos y tocar fondo, techo y alma.

Quítate las mentiras de la cara, que no solo estás preciosa cuando te enfadas, sino también cuando no finges.

El contorno de ojos no sé, pero pienso perfilarte la boca a besos. 
E incendiarte las mejillas susurrándote al oído que el último que se quite la ropa pierde. 

Quédate a pasar la noche en vela conmigo, a pesar de que nos muramos de sueños. 
En mi cama hay sitio suficiente para enseñarle el dedo corazón al mes de enero. 

No te digo que no te vayas, 
te pido que te quedes.
No te espero en el andén, 
viajo contigo.
No cuento el tiempo que nos queda,
me quedo el tiempo que haga falta.
No te digo que te quiero,
te lo hago. 

Bloody.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado, sin más que decirte.

    Bueno, sí, que me quedo :)

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    1. Mil gracias Ana! Perdona por tardar tanto, soy un poco desastre estando al tanto de estas cosas ;)

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