miércoles, 4 de febrero de 2015

IV

Ponte ese vestido que tanto me gusta quitarte, la sonrisa de niña buena a punto de hacer cosas malas. 
El sombrero de ala y echar a volar como tú solo sabes.

Súbete las pestañas que quiero verte el otoño incrustado en las pupilas.
Y bájate los miedos para saltar en ellos como si fueran charcos.

No te mires al espejo, no hace falta, quién eres solo se ve por dentro.
Déjame llamarte por tu nombre y por la espalda. Acurrucarme entre tus piernas al refugio de tristeza.
Y cogerte de la mano para caernos juntos y tocar fondo, techo y alma.

Quítate las mentiras de la cara, que no solo estás preciosa cuando te enfadas, sino también cuando no finges.

El contorno de ojos no sé, pero pienso perfilarte la boca a besos. 
E incendiarte las mejillas susurrándote al oído que el último que se quite la ropa pierde. 

Quédate a pasar la noche en vela conmigo, a pesar de que nos muramos de sueños. 
En mi cama hay sitio suficiente para enseñarle el dedo corazón al mes de enero. 

No te digo que no te vayas, 
te pido que te quedes.
No te espero en el andén, 
viajo contigo.
No cuento el tiempo que nos queda,
me quedo el tiempo que haga falta.
No te digo que te quiero,
te lo hago. 

Bloody.

martes, 3 de febrero de 2015

Monstruos, armas y café.

Frebero, lluvía y astillas.
Las palmas de las manos más bonitas que he visto en mi vida, son las suyas quitándome el vestido.

Ventanas, rotos y rincones.
Hay señales de humo en el cielo, de gente que se ha marchado esperando que la encuentren.
Nadie ha ido.

El mar, tu boca y camelias.
Segunda calle a mano izquierda, un callejón sin salida. 
No he podido escaparme de mis miedos.

Fuego, estrellas y silencio.
He cerrado una puerta de una habitación sin ventanas. 
Hace demasiado frío como para no bajar a por tabaco y sexo.

Cipreses, granate y viento.
Se ha tornado la sangre negra y la tinta roja. La ponzoña de beber directamente del envase todos tus cuentos.

Truenos, domingos y camas de 90.
Aquí sólo queda sitio para ti, así que me quedo.

Monstruos, armas y café.
Los buenos días son mentira.

Bloody.

Tengo.

Tengo una botella vacía en la que no me cabe todo lo que quisiera decirte. 

Un móvil de esos que mucha tecnología punta, pero no se autodestruye si pretendo llamarte a las cinco de la mañana para pedirte que tú también me eches de menos.
Casi tanto como yo a mí.

Tengo un cuaderno intacto, lo suficientemente blanco para izar bandera.
Y firmar la paz a base de besarnos con violencia.

Tengo muy mala memoria, o peor, cruel memoria que no me deja olvidarte. 

Tengo una máscara oscilando en el contorno de mis costillas.
Tengo un muro levantado para que no se vea que detrás no quedan ni siquiera ruinas.

Tengo el espacio justo que hace falta para llevarme el frío a todas partes. 

El invierno no existe, sólo es un montón apilado de miserias.

Tengo ganas de bailar, pero ya no hay nadie que me saque de mis casillas.

Tengo veinte relojes y ninguno está a la hora de llegar a tiempo.

En realidad no tengo nada que ofrecerte, pero coge lo que quieras.

Bloody.