miércoles, 12 de noviembre de 2014

Delirio.

De delirios, viejas botas, bocas rotas
y en las uñas desconchones de colchones de difuntos amores. Torreones sin princesas, ni dragones. A mis cuentos les faltas tú y les sobra distancia.
Rancia esperanza de recorrer dos mil kilómetros y encontrarme con las ruinas, terremotos sin cimientos, harapientos besos de otras bocas que no te llaman como yo.

Senderos anegados de traiciones, suposiciones de borrachos locos y locos no tan borrachos, ni sobrios, ni cuerdos, ni tan idos como los hilos que ya no manejo.
Volar es caer en picado en una espiral infinita de preguntas sin respuesta y respuestas a preguntas que no he hecho.

El pasado nunca vuelve, lo traemos.
Y es que más vale malo conocido, que bueno por conocer. Del futuro solo nos interesa saber que seguiremos más vivos que muertos.
Nidos vacíos, atrincheradas las ganas por si acaso nos disparan en la sien, una y cien.
Veces he caído de tus manos hasta el suelo y luego nada, como siempre. 
Temple el sol perenne invierno, desconcierto de mis labios al buscarte y nunca hallarte. Tengan a bien mis monstruos  recordarte para clavarme sin reproches, todas estas negras noches.

Bloody.

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