lunes, 17 de noviembre de 2014

Experta en glaciares y otros fríos.

Soy experta en guardar distancias, tengo tantas que hasta estoy lejos de mí; en convertir el agua en hielo y transformar lágrimas en escarcha.

Sé hallar las palabras que más hieren y, sin embargo, callar las que más curan.

Sé que un te quiero puede hacerle volar a alguien y rara vez he ayudado a nadie a alzar el vuelo.

A veces pienso en cuántas guerras se habría ahorrado el mundo si se hubiesen dado esa hostia y ese abrazo a tiempo.

Soy huérfana de musas. 

Experta en romper de todo sin tocar nada.

Soy mía y de nadie; suya y sin mí. 

De pies fríos, renglones torcidos, de aquí y de allí.

Experta en locuras de cuerdos, en cuerdas que se vuelven locas en canciones que me vuelven loca. En el modo aleatorio en que pongo mis labios sobre los tuyos y le comes la boca al invierno de mi niña interior. 

Sé de glaciares erigidos en la arena un mes de junio, de paraguas con goteras, del gotelé de unas paredes que un día me guardaron un secreto.

Soy experta en quedarme callada, en decirte lo justo, en medir mis palabras. 

Soy experta y sé de todo eso, menos del olvido. Concretamente del tuyo.

Bloody. 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Delirio.

De delirios, viejas botas, bocas rotas
y en las uñas desconchones de colchones de difuntos amores. Torreones sin princesas, ni dragones. A mis cuentos les faltas tú y les sobra distancia.
Rancia esperanza de recorrer dos mil kilómetros y encontrarme con las ruinas, terremotos sin cimientos, harapientos besos de otras bocas que no te llaman como yo.

Senderos anegados de traiciones, suposiciones de borrachos locos y locos no tan borrachos, ni sobrios, ni cuerdos, ni tan idos como los hilos que ya no manejo.
Volar es caer en picado en una espiral infinita de preguntas sin respuesta y respuestas a preguntas que no he hecho.

El pasado nunca vuelve, lo traemos.
Y es que más vale malo conocido, que bueno por conocer. Del futuro solo nos interesa saber que seguiremos más vivos que muertos.
Nidos vacíos, atrincheradas las ganas por si acaso nos disparan en la sien, una y cien.
Veces he caído de tus manos hasta el suelo y luego nada, como siempre. 
Temple el sol perenne invierno, desconcierto de mis labios al buscarte y nunca hallarte. Tengan a bien mis monstruos  recordarte para clavarme sin reproches, todas estas negras noches.

Bloody.