lunes, 13 de octubre de 2014

Pasos para romperse en mil pedazos.

Y si digo mil pedazos es porque todos sabemos que un puzzle de tantas piezas, además de complicado, se acaba dejando a medio hacer. 

El primer paso es tener un él o un ella.
El segundo que la cague muy fuerte.
Y ya está, unos minutos de cocción de mala hostia y luego meterte en la ducha a llorar como un niño.
Más sencillo y lo haríamos a diario.
Ay no, callad.
Que tontería.

Los pedazos tienen de práctico que puedes enseñarles a lanzar granadas todos a la vez. Otra cosa es dónde acierten.

Pero vamos que el que no muera matando es un cobarde.
Porque claro, se sufre más no atreviéndose, que llenándose uno de heridas por valiente.

¿Con todo esto qué os vengo a decir?
Que lancéis la piedra y os tatuéis un 'he sido yo' en la mano. Y caminéis con la cabeza alta, qué cojones, si tenía bien merecida la pedrada.

Si "Me conoces hasta ser destructiva".

Bloody.


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