miércoles, 29 de octubre de 2014

A ti.

A ti, que se te ha caído el mundo encima y no te deja respirar. 
Que se te han transformado los días en noches eternas y cada sol en un invierno.

A ti, que se te ha posado tristeza en las costillas, tan grande que parece van a partirse con su peso.

Que todos los días te parecen grises y cuesta más cerrar los ojos y dejar entrar las pesadillas, que madrugar y dejar entrar por la ventana un nuevo día, sola.

Que tienes esos ojos tan inmesos, que no han sabido ver más allá que el corazón.
Que por eso y a pesar de ello siéntete orgullosa y no estúpida.

Que cabronazos sueltos hay muchos, pero tesoros como tú muy pocos. 
Entiende que a ti te encontrará un sabedor de lo que vales y él solo será un pirata naufragado que nadie quiere salvar.

A ti, que ojalá poder regalarte un sol radiante que te caliente el cuerpo, que se te ha quedado frío. Ojalá hacerte todas las cosquillas del mundo y contagiarte a bocanadas mil sonrisas.

A ti, que eres única,
que puedes con todo.
Que eres inteligente,
ingeniosa y preciosa
por descontado. 

A ti, que eres mi amiga.
Te presto mi casa del árbol,
mi tiempo libre,
la canción que bailo como una loca,
mi libro favorito
y un abrazo.
O todos los que necesites.

A ti. 

Bloody.



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