viernes, 3 de octubre de 2014

24 de Otoño.

¿Recordáis ese anuncio de televisión, dos chicos en un coche y uno dice 'mira, otro Polo'?
Pues así yo, sentada en un banco, Nostalgia a mi lado y en un susurro 'mira, otro Otoño' y la casa sin barrer. 

Existe una cura para el invierno y son tus manos quitándome la ropa.
De hecho es muy propable que el frío no exista y sean todas la veces que te vas y no vuelvo. 
Sigo llorando todas las veces que he faltado porque no me tuve ni yo.
Hielo es una forma de llamarle a aquella vez que en un intento de encontrarme a mí misma casi lo pierdo todo. 

Otro Otoño cobrizo, dulzón y amargo, punzante, sedoso y cabrón. 

Otro año más y qué putada, cada vez veo más lejano lo de hacerme pequeña.
Es la vigésimocuarta vez que pido un deseo y no pasa nada.
Pero estás ahí, cuando 'ahí' significa a mi lado, así que al diablo todos los deseos que no sean los de tu cuerpo.

Otoño, ¿cuándo si no? Si llevo gotas de rocío corriéndome en las venas, un octubre deshojándose entre mis manos y  las ganas suficientes de quererte como para que todo el calor de mi cuerpo se concentre entre mis piernas y el resto parezca congelado.

Octubre, Otoño y aquí estoy.

Bloody.

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