miércoles, 29 de octubre de 2014

A ti.

A ti, que se te ha caído el mundo encima y no te deja respirar. 
Que se te han transformado los días en noches eternas y cada sol en un invierno.

A ti, que se te ha posado tristeza en las costillas, tan grande que parece van a partirse con su peso.

Que todos los días te parecen grises y cuesta más cerrar los ojos y dejar entrar las pesadillas, que madrugar y dejar entrar por la ventana un nuevo día, sola.

Que tienes esos ojos tan inmesos, que no han sabido ver más allá que el corazón.
Que por eso y a pesar de ello siéntete orgullosa y no estúpida.

Que cabronazos sueltos hay muchos, pero tesoros como tú muy pocos. 
Entiende que a ti te encontrará un sabedor de lo que vales y él solo será un pirata naufragado que nadie quiere salvar.

A ti, que ojalá poder regalarte un sol radiante que te caliente el cuerpo, que se te ha quedado frío. Ojalá hacerte todas las cosquillas del mundo y contagiarte a bocanadas mil sonrisas.

A ti, que eres única,
que puedes con todo.
Que eres inteligente,
ingeniosa y preciosa
por descontado. 

A ti, que eres mi amiga.
Te presto mi casa del árbol,
mi tiempo libre,
la canción que bailo como una loca,
mi libro favorito
y un abrazo.
O todos los que necesites.

A ti. 

Bloody.



viernes, 17 de octubre de 2014

La cima.

Mírala, esperando el autobús sin saber que alguien la espera a ella justo en dirección contraria.

Mírala, al borde del precipicio, mirando con respeto hacia abajo, enseñándole las puntas de los pies al vacío, poniéndole los dientes largos.
No te preocupes, que no busca un final. Que no va a tropezar y caerse. Ya no.

Solo observa y piensa que qué bonito sería lanzarse si pudiese alzar el vuelo y llegar a la cima de un nuevo comienzo.

Y cierra los ojos.
Y salta.
Y vuela.
Y es libre.

Sonríe.

Entonces abre los ojos, da un paso hacia atrás con cuidado, sin pararse a pensar en la metáfora que le roza el brazo queriendo llamar su atención.

'No es un paso de esos', murmura. 

Por fin llega el autobús cargado de gente que busca un destino, que posiblemente no sea al que llegue cuando se apee. 

Ella se baja en la última parada, quien la espera da un último suspiro y un reloj se pará al compás de un punto final.

Sonríe.

Bloody.





martes, 14 de octubre de 2014

Si se va.

Que dice que ya se ha cansado, que no quiere vestirse más el vestido azul, que ahora aquella falda, aún más corta, con aquellas medias, aún más rotas. 

Que no le escriban poesía en el dorso de la mano, ni le lean el futuro en los lunares de su espalda. 

Que le va a mirar al sol a la cara y gritarle que ya he vuelto. Que ni la perra de la luna en tantas noches perras va a poder con ella.
Que basta ya de salir corriendo y bienvenido sea correrse.
Que la próxima vez que llore será de placer o de reírse.

Que no va a esperarte en el portal por si apareces con flores, como nunca, inventando excusas, como siempre. 

Que va a ir al estanco a decir que deja de fumar y que no vuelve.
Que ya sabes dónde está y que por eso no la encuentres. 

Que puedes llevarte todo menos a ella.
Que no le dejes nada, excepto amnesia.

'Que dicen que la noche se ha quedado corta, a ti te da lo mismo y a mí no me importa'. 

Bloody.

lunes, 13 de octubre de 2014

Que no llueva.

Me he quedado en blanco, caso con todas las palabras que me sangran a borbotones de los dedos.
Roja también, en la punta de los labios de moderlos, de querer acallar a cada monstruo.
De buscar el mes de Abril solo porque Mayo duele más y más despacio.

Me he quedado, que no es poco y cuesta mucho. Que se dice pronto y se acaba ¿cuándo?

Tres noches más sin dormir y la tristeza tornará en hoja perenne. Me voy a quedar antes sin flores, que sin fuerzas.

'Virgen de la cueva, por favor, que ahora no llueva'.
Que tengo un mar en las pestañas desbordándose de invierno. 
Y va a llegar Diciembre y la sequía de las noches nos va a quebrar el sueño.

Todo lo que había imaginado ha sido lo contrario, he despedido a mi imaginación por puta. Me ha vendido un futuro falso, entre cartas surcadas de engaño.

Me han leído las líneas de la mano y me han dicho que están más abarrotadas de desilusiones que la línea 10 en hora punta cualquier día de trabajo.

Me han contado más cuentos de los que he podido leer. Y lunares, de los que tengo.

Me he encontrado en un intento suicida de perderme, me he llevado a casa acurrucándome en el suelo muy fuerte.

'Virgen de la cueva, por favor, que ahora no llueva', que tal vez pregunten si he sido yo o si ha sido él.

Bloody.

Pasos para romperse en mil pedazos.

Y si digo mil pedazos es porque todos sabemos que un puzzle de tantas piezas, además de complicado, se acaba dejando a medio hacer. 

El primer paso es tener un él o un ella.
El segundo que la cague muy fuerte.
Y ya está, unos minutos de cocción de mala hostia y luego meterte en la ducha a llorar como un niño.
Más sencillo y lo haríamos a diario.
Ay no, callad.
Que tontería.

Los pedazos tienen de práctico que puedes enseñarles a lanzar granadas todos a la vez. Otra cosa es dónde acierten.

Pero vamos que el que no muera matando es un cobarde.
Porque claro, se sufre más no atreviéndose, que llenándose uno de heridas por valiente.

¿Con todo esto qué os vengo a decir?
Que lancéis la piedra y os tatuéis un 'he sido yo' en la mano. Y caminéis con la cabeza alta, qué cojones, si tenía bien merecida la pedrada.

Si "Me conoces hasta ser destructiva".

Bloody.


jueves, 9 de octubre de 2014

Penélope.

Son las ocho y ya atardece el cielo, cansado de vernos correr de un lado para otro y no llegar a ningún sitio. Arde entre tonos rosas y púrpuras, ojeras de haber llorado de cuatro a seis.

Le miro, su pelo lacio, sus labios caídos y  los ojos entornados desenfocando los límites de la realidad. Pobre Penélope, que sigue y sigue esperando. 
Tejiendo sueños y deshilando oportunidades.
'¿Pero no ves Penélope que esto ya está acabado?', le pregunto y no me oye.
Ya no quiere, no se atreve. 

'Que se te va a enredar el corazón con las mentiras y no habrá puntos de sutura suficientes para evitar un trágico final.' 

'Mírate Penélope, que sabes que no te queda hilo siquiera para un mes más. 
Que ya ha llegado, que lleva a tu lado un buen rato, que es hora de enfrentarse a una misma y decirse la verdad. 
Penélope es ahora o nunca, porque ya te ha esperado demasiado, casi tanto como tú lo has hecho. Ya sé que no es como esperabas, pero es justamente lo que esperabas. Deja ya lo que estás haciendo, mal. Déjalo o ya no tendrá sentido volver a esperar nunca más. Es tu vida sí, no como la habías imaginado, pero sí como imaginas que te hará feliz'.

Estoy cruzando los dedos porque me escuche de verdad. 

Bloody.



(sin título)

Pueden ponerme delante la palma de mi mano que es muy probable que me cueste reconocerla, casi tanto como cuando me veo en los reflejos de los escaparates. 
Por supuesto que me miro, lo hago por si un día digo 'por fin, ahí estoy'.

Esta mañana, medio dormida aún, me ha dado por leer la etiqueta del bote de café y en letra pequeñita advierten que por mucho que queramos no nos va a curar la soledad de las mañanas.
Ni la taza, por bonita que sea, el frío de amanecer contigo misma. 

Luego un semáforo en rojo, nadie mirando y el acelerador vibrando bajo mi mano.
No es que tenga prisa, es la costumbre de escapar.

Llego como siempre a sitios que conozco demasiado bien, donde me encuentro con gente que me conoce bien poco. Pero quién soy yo para callar.

Cualquier día caminando por la calle voy a mirar más allá de todo y descubrir el mundo. Cualquier día, de verdad, y agarrada de su mano.

Y lo mismo me dará por reír como una loca todas las penas. 

La gente habla, mucho, muy alto y muy mal.

En esto miro qué hora es y como siempre tarde, tarde y nunca nada que merezca la felicidad. 

'Mira cuánta gente, amor', le digo a veces, 'mira cuánta gente que no se ve'. Entonces me guiña un ojo y sonreímos. Porque no nos gusta hablar muy alto, ni mucho, ni mal.

Bloody.


lunes, 6 de octubre de 2014

Diez mandamientos y un disparo.

Se cuela el frío punzante, tu ausencia revanándome las yemas de los dedos. Dos de whisky y una de azúcar al café.

Se han cerrado las puertas y se me han abierto diez frentes de guerra. 
Uno por cada mandamiento:

1. No actuarás pensando en el qué dirán.
2. No te excusarás con tu pasado.
3. Vivirás cada momento como si fuera el primero.
4. No desaparecerás y reaparecerás como si no hubiese pasado nada.
5. No fingirás indiferencia, si no quieres que los demás te traten con ella.
6. No te esconderás.
7. No permitirás que tus monstruos ganen.
8. No dispararás de lleno a tus sueños.
9. No confundirás sentirse solo, con querer estar con alguien.
10. No dirás 'te quiero', solo por follar.

Una puta disfrazada de vida, un camino bordeado de cipreses, demasiados baches para tan corta vida.

Más cigarros encendidos de tristeza, que  cuerpos encendidos de deseo.

Voy a negarme tres veces a ver si así escarmiento, a tientas la noche sabe mejor.
A tragos pequeños, abres la mano, ciento volando y tú atrapado dentro de ti.

Hay tantos bares abiertos, que he perdido la cuenta de cuántas miradas tristes, me voy a ir sin pagar todos los platos que he roto. 

No es más cobarde el que menos se atreve, sino el que más finge ser valiente.

Bloody.


viernes, 3 de octubre de 2014

Rima asonante y métrica de mierda.

Vengo,
Con cara de lunes,
Con versos de mayo,
Con manos de invierno
Y con ganas de ti.

Vienes,
Me agarras la mano,
Me dices que nunca,
Se enciende mi cara
Y te ríes de mí.

Miento, 
Si digo que ignoro,
Si me hago la loca,
Si no me preguntan 
Y hablo de ti.

Mientes, 
Con cara de niño,
Con cuerpo felino,
Sonrisa torcida
Y diciendo que sí.

Creo,
Que tengo una huida,
Una isla perdida,
Un llanto cohibido
Y tú cicatriz.

Crees,
Que bailo torcida, 
Que asiento y me vuelvo,
Que rehuyo mirarte,
Si preguntan por mí.

Crezco,
Te digo que sí,
Te prometo que siempre,
Te doy mi palabra
Y me olvido de mí.

Creces,
Y me plantas un beso,
Nos nace un futuro,
Lo miramos extraño
Y parece que sí.


Bloody.

24 de Otoño.

¿Recordáis ese anuncio de televisión, dos chicos en un coche y uno dice 'mira, otro Polo'?
Pues así yo, sentada en un banco, Nostalgia a mi lado y en un susurro 'mira, otro Otoño' y la casa sin barrer. 

Existe una cura para el invierno y son tus manos quitándome la ropa.
De hecho es muy propable que el frío no exista y sean todas la veces que te vas y no vuelvo. 
Sigo llorando todas las veces que he faltado porque no me tuve ni yo.
Hielo es una forma de llamarle a aquella vez que en un intento de encontrarme a mí misma casi lo pierdo todo. 

Otro Otoño cobrizo, dulzón y amargo, punzante, sedoso y cabrón. 

Otro año más y qué putada, cada vez veo más lejano lo de hacerme pequeña.
Es la vigésimocuarta vez que pido un deseo y no pasa nada.
Pero estás ahí, cuando 'ahí' significa a mi lado, así que al diablo todos los deseos que no sean los de tu cuerpo.

Otoño, ¿cuándo si no? Si llevo gotas de rocío corriéndome en las venas, un octubre deshojándose entre mis manos y  las ganas suficientes de quererte como para que todo el calor de mi cuerpo se concentre entre mis piernas y el resto parezca congelado.

Octubre, Otoño y aquí estoy.

Bloody.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Que no, que no sigo.

Me he mirado en el espejo, bien, en serio, de frente, sin titubear y me he plantado cara a ver si así broto y me encuentro.

He estado hablando conmigo misma y no me he entendido nada.
¿Perdida? 
Para nada, sé perfectamente que estoy anclada en ninguna parte. 
Y huele un poco a que no hay huevos suficientes para seguir jugando a esto de la vida. Pero no queda otra.
Aunque tranquilos porque tarde o temprano la que dispara siempre es ella.

Sabes que te has hecho mayor cuando pierdes la ilusión de serlo. 
El día que sin decirte nada, pero diciéndotelo todo tus padres te miran con un "así es de jodido" escrito en la mirada.
Y tú, inocente aún, pones una sonrisa de tonta incrédula.

Y en un intento desesperado de ir a contracorriente sacamos tanto a nuestro niño interior que acaba resfriado y nosotros muy ridículos.

Si llegan a contarme hace quince años que la vida era así, no habría sabido de qué me estaban hablando.

Y es que somos muy de seguir "p'alante" ,de me arriesgo y la caja, como si no fuesen todas de Pandora. 

Pero seguimos, claro que seguimos, siempre seguimos, de lo que sea, como borregos. 

Así que no sé, igual echarle un par de huevos es coger echar de golpe el freno de mano y soltar un 'me planto' y no metafóricamente hablando. 
Y dejar de seguir y empezar otra cosa. 

Sólo digo que enfrentarnos al miedo de lo desconocido es lo único que puede hacernos más fuertes.

Bloody.