domingo, 7 de septiembre de 2014

Soñar contigo

De pronto una canción se ha adueñado de mis caderas y me he puesto a bailar en la cocina escandalosamente sola, preparando comida para dos donde sólo actúa un comensal. 

Se ha acabado y luego nada, sólo yo con unas gotas de sudor en la frente, los latidos descontrolados, el pelo revuelto y sin público que aplauda.

Me he recogido el pelo con la mano y ni una boca en mi cuello elogiando mis destrezas. 

Me he calzado unos tacones imposibles, me he manchado el vestido en un despiste, me he quedado sin nada puesto, ni siquiera una mirada de deseo. 

El carmín de mis labios se lo quedan las copas y lo único que araño son las ganas de tenerte tan sólo una noche, por cada día. 

Todo el encaje de este disfraz de lencería es porque encajen tus manos en cada rincón de mi cuerpo. 
Y que te quedes enredado cinco minutitos más entre mis piernas. 
Cinco minutos eternos.

Bloody.





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