viernes, 5 de septiembre de 2014

Roma.

Imagínate que me subo al tejado a recoger las piedras que pesan ya más que la vida. 
Que me resbalo y me caigo en tus manos, que me vuelvo pájaro y me dejas libre junto a ti. 
Que me hago cuervo y te beso los ojos hasta sacártelos y guardarlos para siempre como un milagro, 
que no lloren nunca más. 

Que me veas con el tacto lo guapa que pongo si me enfado y se me pase en los cinco minutos que tardas en hacerme reir.

Imagínate que bailamos al ritmo de los latidos y nos bajamos en la siguiente parada cardíaca que nos dicte una canción.
Que no tenemos letra, ni acordes de guitarra. 
Que no hacen falta más desgarros de cuerdas que las de mi voz cuando te llamo bajito al oído y tú ya estás dentro. 

Imagínate valiente, te diría Cristina y serás valiente, te digo yo. 

Que nos sobra la cordura, la compostura, bandera, casa, París y un adiós. 

Imagínate que cargo una pistola de agua y mato a mis monstruos por mí. Imagínate qué triste me pondría al darme cuenta de que me he disparado a mí misma. 

Imagínate que otras te llaman amor y yo en cambio Roma, porque siempre acabo en ti.

Bloody.

4 comentarios:

  1. Una cosa que no tengo que imaginar es que escribes G E N I A L.

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  2. "Imagínate que otras te llaman amor y yo en cambio Roma, porque siempre acabo en ti". Me quedo con esta y contigo.


    Valiente tú sabes que eres; no te lo imagines.

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    1. Quédate lo que quieras, lo vas a guardar mejor.

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