sábado, 20 de septiembre de 2014

Ella.

Tiene el pelo del color del fuego, las manos blanco nieve, demasiado frías para tanto descaro.
La sonrisa torcida, creando una curva en la que cualquiera desearía haber muerto. Los labios rojos de morderse el deseo.
Los pies de plomo y alas. 
Los ojos felinos de quien está a punto de ponerse a cazar.
Las caderas pidiendo a gritos que las saquen a bailar. 

Va dando tumbos por la vida, tan bonita, que parece un tango.
Más de uno se ha quedado hipnotizado con el vaivén de su cintura entre el bien y el mal. 
Se ha querido más a ella que a ninguno y  menos de lo que ninguno le ha querido a ella. 

Siempre en soledad aunque no sola, mal acompañada aún no estando con nadie.
Buscando el amor al otro lado de la barra, encontrando sexo en el baño de un bar.

Los espejos le dicen que sí y ella se dice que no. Ellos dicen 'te quiero', ella responde 'yo a ti no'. Y se ríe con los ojos tristes porque es la única forma de llorar que conoce. 

Tiene el pelo del color del fuego, del color del sol y chocolate también. 
No es ninguna y todas son ella.

Bloody.


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