martes, 23 de septiembre de 2014

París.

Suena música de fondo, la tararea con los dedos, se sumerge en ella. Se hunde. Más. 

Qué curioso es ver cómo se ahoga cuando intenta escapar. 
Y qué triste.

Le tiendes la mano y no la ve, no te ve, porque nunca ha visto nada más que lo que ha querido ver.
Y era todo mentira.

Le hablas y no te escucha, no te oye, porque nunca ha querido saber nada que pudiese hacerle daño.
Y ha sufrido más que nadie. 

Le miras y no te conoce, no le conoces, porque lo que te cuenta no es lo que es, su pasado no es su pasado.
Y el presente ya no le pertenece.

Le quieres y no lo sabe, no lo entiendes, porque lo intentas una y mil veces, pero no estás ni remotamente cerca.
Y se esconde terriblemente lejos a tu lado.

Suena música de fondo y tararea con los dedos los pensamientos que inundan su mente. 
Y los monstruos, los monstruos se han buscado otro oficio porque ahí ya no tienen más que hacer. 

Bloody.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Ella.

Tiene el pelo del color del fuego, las manos blanco nieve, demasiado frías para tanto descaro.
La sonrisa torcida, creando una curva en la que cualquiera desearía haber muerto. Los labios rojos de morderse el deseo.
Los pies de plomo y alas. 
Los ojos felinos de quien está a punto de ponerse a cazar.
Las caderas pidiendo a gritos que las saquen a bailar. 

Va dando tumbos por la vida, tan bonita, que parece un tango.
Más de uno se ha quedado hipnotizado con el vaivén de su cintura entre el bien y el mal. 
Se ha querido más a ella que a ninguno y  menos de lo que ninguno le ha querido a ella. 

Siempre en soledad aunque no sola, mal acompañada aún no estando con nadie.
Buscando el amor al otro lado de la barra, encontrando sexo en el baño de un bar.

Los espejos le dicen que sí y ella se dice que no. Ellos dicen 'te quiero', ella responde 'yo a ti no'. Y se ríe con los ojos tristes porque es la única forma de llorar que conoce. 

Tiene el pelo del color del fuego, del color del sol y chocolate también. 
No es ninguna y todas son ella.

Bloody.


Si todo es mentira.

Un enemigo por cada duda,
un mar de ellas por cada exceso.
morir del mayor de los vicios que es el no saber.

Yo ya tenía claro que contigo, antes de no estar segura si sin ti.
Y sigo apostando el as que me queda a que elija lo que elija, la partida está perdida mucho antes de empezar.

Hay quien espera sentado a que le saquen a bailar y acepta la primera mano que se ofrece y se niega que esperaba la que venía después. 

Nos vamos a morir de correctos a base de hacerlo todo mal.

Estamos llamando pecado a reir como locos con cualquiera. 
Guardamos el luto del dolor de corazón, como si al estar éste ocupado por uno, no pudiésemos ocupar la cama con otro. 

Nos han enseñado a querer a una persona, porque el egoísmo reina el mundo. La envidia, la codicia. 

Perdónales señor por desear a la mujer de otro y negárselo a sí mismos.  

Bloody.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Las flores del mal.

No es por presumir, pero he estado más negra por dentro que cualquier noche sin luna.
He tenido más cráteres que ésta en el corazón. 
Me han surcado más cicatrices la sonrisa, que aventureros mares.
Pero no he podido, ni por asomo, perder tu recuerdo como pierdo horas de sueño.

Me han regalado camelias sin ser yo ninguna dama, me he mirado en el espejo y me han salido grietas en las manos.
He hablado con magas en silencio, me han dicho que el futuro no me encuentra.
Les he pedido un poco más de aire a esos gigantes, por no encontrar respiro en esta cama abandonada.
He subido cumbres borrascosas por orgullo y prejuzgado mis ganas de olvidarte.

Son cerca de las doce y no paro de bailar por si se acaba el día y todo ha sido verdad. 

He arrancado más espinas que flores, he sido una ilusa al creer que las primeras duelen más.

Bloody.







martes, 16 de septiembre de 2014

Vértigo.

Estás a punto de llegar y yo de irme.
La única vez que un 'me voy' tuyo me hacía temblar bonito era cuando estabas dentro.

Me he despedido tantas veces que ya no sabría decirte adiós nunca más.
Y qué putada.

Voy a estar siempre, 
aunque no sé ni cómo,
ni dónde, ni con quién.
Espero, más con otros que sin mí.
Voy a estar en todas partes,
en tantas que no volverás a verme.
La condena es que yo a ti sí.
Voy a cambiarme de casa, de ciudad,
de vicios, espero también de recuerdos y de mes de Abril.

He llorado los vestidos que me quitabas como quien riega un campo de amapolas y me he pintado los labios para que no se note que te echo de menos, pensando en todo lo que te haría de más.

A estas alturas de la historia me ha entrado vértigo, no puedo tirarme al vacío, si vacío no eres tú.
 
Bloody.









lunes, 8 de septiembre de 2014

Ruleta rusa.


Ha caído una tormenta justo encima de la piedra y ahora sólo me resbala. 

Las banderas se han deshecho,
los caminos son atajos a ninguna parte. El norte se ha perdido en el fondo del mar. 
Todo tiene ya sentido y es terrible.

Nos hemos quedado en los restos de una colilla, en unas fotos ajadas, en cuatro polvos mal echados, escasos de magia.

Nos guardamos un as en la chistera en forma de revolver y no sé cómo de jugar a querernos acabamos de pleno en la ruleta rusa del si tú no, yo tampoco. 
Y todos muertos.

Nos hemos pedido perdón por querernos y explicaciones a sonrisas. 
Nos hemos dado las gracias por huir y la mano en la decimocuarta despedida.
Nos hemos dado tiempo y se nos ha parado en corazón.

Hemos sido más idiotas después, que durante. 

Nos hemos desgastado más el odio que los labios, la paciencia, que las manos. 

Nos hemos olvidado ya el uno del otro, pero siempre te recuerdo. 

Bloody.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Soñar contigo

De pronto una canción se ha adueñado de mis caderas y me he puesto a bailar en la cocina escandalosamente sola, preparando comida para dos donde sólo actúa un comensal. 

Se ha acabado y luego nada, sólo yo con unas gotas de sudor en la frente, los latidos descontrolados, el pelo revuelto y sin público que aplauda.

Me he recogido el pelo con la mano y ni una boca en mi cuello elogiando mis destrezas. 

Me he calzado unos tacones imposibles, me he manchado el vestido en un despiste, me he quedado sin nada puesto, ni siquiera una mirada de deseo. 

El carmín de mis labios se lo quedan las copas y lo único que araño son las ganas de tenerte tan sólo una noche, por cada día. 

Todo el encaje de este disfraz de lencería es porque encajen tus manos en cada rincón de mi cuerpo. 
Y que te quedes enredado cinco minutitos más entre mis piernas. 
Cinco minutos eternos.

Bloody.





viernes, 5 de septiembre de 2014

Roma.

Imagínate que me subo al tejado a recoger las piedras que pesan ya más que la vida. 
Que me resbalo y me caigo en tus manos, que me vuelvo pájaro y me dejas libre junto a ti. 
Que me hago cuervo y te beso los ojos hasta sacártelos y guardarlos para siempre como un milagro, 
que no lloren nunca más. 

Que me veas con el tacto lo guapa que pongo si me enfado y se me pase en los cinco minutos que tardas en hacerme reir.

Imagínate que bailamos al ritmo de los latidos y nos bajamos en la siguiente parada cardíaca que nos dicte una canción.
Que no tenemos letra, ni acordes de guitarra. 
Que no hacen falta más desgarros de cuerdas que las de mi voz cuando te llamo bajito al oído y tú ya estás dentro. 

Imagínate valiente, te diría Cristina y serás valiente, te digo yo. 

Que nos sobra la cordura, la compostura, bandera, casa, París y un adiós. 

Imagínate que cargo una pistola de agua y mato a mis monstruos por mí. Imagínate qué triste me pondría al darme cuenta de que me he disparado a mí misma. 

Imagínate que otras te llaman amor y yo en cambio Roma, porque siempre acabo en ti.

Bloody.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Sin título.

De abrazarme al vacío en un intento de encontrarte al otro lado, 
me he caído escaleras abajo desde el quinto hasta la primera planta,
que resultó ser un rosal lleno de espinas. 

Lo que tienen las malditas metáforas es que duelen de verdad.

He cogido lápiz y papel por si salía a borbotones algún sentimiento de mis dedos,
sigo sin saber qué tengo dentro. 
La papelera está llena de bocetos de recuerdos.

He ido por la calle tapándome los ojos para no verte con nadie y he tenido la suerte o la desdicha de cruzar siempre en verde.

Me he quedado mirando tanto tiempo al infinito, que le he visto los límites al cielo. Las bragas a la luna, presumen algunos, yo os aseguro que no lleva. 

Me ha tocado estar cada noche en el lado frío de la cama, da igual donde me duerma. Y no me ha vuelto a faltar mi trozo de manta, he visto a Penélope esperándote conmigo sin parar de tejer.
 
Me han preguntado por el tiempo y les ennumeraba los días de lluvia. Me han preguntado qué añoraba y en qué pensaba cuando lloraba. Nunca les he respondido, si no han sabido que no era qué, sino quién. 

Y tu nombre a todas horas agijoneando cara milímetro de la piel, 
como si necesitara tatuarme cicatrices. 

Eché el último aliento sobre tu cuello y ahora me siento dolorosamente viva.

Bloody.