martes, 2 de diciembre de 2014

Coordenadas.

La siguiente a la derecha, todo recto durante un par de minutos, cruzas el paso de zebra, en rojo o en verde, como prefieras y te tiras de cabeza.
Después ya es todo caída, no tiene pérdida.

Puedes llegar a tantos sitios y a ninguno a la vez que tampoco me hagas mucho caso en las indicaciones.
Que nunca me he orientado demasiado bien. Las veletas me han guiado en vendales a lugares que no he buscado, a sitios en los que no me esperaban, hacia gente que no esperaba encontrarme.

Se me han abierto muchas ventanas en noches sin estrellas. Y las puertas eran rejas cuando me he girado a mirar.
Pero ya sabes, tú siempre de cabeza. De cabeza y de corazón. Te lanzas y lo que surja.
Sin mirar atrás, tú hazme caso, que eso duele mucho. Ni te imaginas. 
De verdad, duele más que la caída. 

Luego, como supongo que intuyes, un golpe seco. Una luz cegadora. Una nada absoluta. Una inmensa oscuridad. 

Y después ahí estás, mirándote desde un espejo, con media sonrisa amaneciendo en la cornisa de tus labios, una bandera blanca en la mano izquierda, un 'hagamos las paces' brillándote en los ojos suplicantes. 

Y cómo vas a decirte que no, si al fin y al cabo a la única persona que vas a tener hasta dar el último aliento es a ti mismo. 

Bloody.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Salvajes.

Partiendo de la base de que hablar de decadencia es decante en sí, llamémoslo vida que es sinónimo y condena.

Nos veo tan atrapados por la inmensidad, que es imposible no sentirse insignificante. Y demasiado grandes nuestros problemas para nuestros pequeños y frágiles cuerpos. 
Y demasiado duraderos para lo corta que es la vida.

Somos una nada reventándole los tímpanos a nuestra alma. A veces una nada preciosa a las manos de otro. Pero nada al fin y al cabo.

Nada, por supuesto, pero somos. Estamos siendo, bien o mal, mejor o peor. 

No queremos pensar en esto porque, claro, hay momentos verdaderamente bonitos. 
Jodidamente bonitos.
Y personas.
Así que no le damos más vueltas, porque nos faltarían motivos de tantos que nos sobran.

Y nos hundimos de la mano, que así parece que duele menos, que dos suman algo, aunque de nada, fingimos que.
Porque lo fingimos todo. 
No nos gusta madrugar,
ni las normas,
ni las señales de tráfico,
ni las obligaciones,
ni lo políticamente correcto.
Pero fingimos en contra de nuestra voluntad. Y otra vez, sí, nos hundimos. 

Y ahí es cuando debemos comprender, aunque solo sea un poquito, que el único animal domesticado somos nosotros. Adiestrados por una sociedad adiestrada a su vez. Un bucle espantoso. De los peores bucles de la historia. 

Y entoces, suavecito, ser un poco salvajes. 

Bloody.



lunes, 17 de noviembre de 2014

Experta en glaciares y otros fríos.

Soy experta en guardar distancias, tengo tantas que hasta estoy lejos de mí; en convertir el agua en hielo y transformar lágrimas en escarcha.

Sé hallar las palabras que más hieren y, sin embargo, callar las que más curan.

Sé que un te quiero puede hacerle volar a alguien y rara vez he ayudado a nadie a alzar el vuelo.

A veces pienso en cuántas guerras se habría ahorrado el mundo si se hubiesen dado esa hostia y ese abrazo a tiempo.

Soy huérfana de musas. 

Experta en romper de todo sin tocar nada.

Soy mía y de nadie; suya y sin mí. 

De pies fríos, renglones torcidos, de aquí y de allí.

Experta en locuras de cuerdos, en cuerdas que se vuelven locas en canciones que me vuelven loca. En el modo aleatorio en que pongo mis labios sobre los tuyos y le comes la boca al invierno de mi niña interior. 

Sé de glaciares erigidos en la arena un mes de junio, de paraguas con goteras, del gotelé de unas paredes que un día me guardaron un secreto.

Soy experta en quedarme callada, en decirte lo justo, en medir mis palabras. 

Soy experta y sé de todo eso, menos del olvido. Concretamente del tuyo.

Bloody. 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Delirio.

De delirios, viejas botas, bocas rotas
y en las uñas desconchones de colchones de difuntos amores. Torreones sin princesas, ni dragones. A mis cuentos les faltas tú y les sobra distancia.
Rancia esperanza de recorrer dos mil kilómetros y encontrarme con las ruinas, terremotos sin cimientos, harapientos besos de otras bocas que no te llaman como yo.

Senderos anegados de traiciones, suposiciones de borrachos locos y locos no tan borrachos, ni sobrios, ni cuerdos, ni tan idos como los hilos que ya no manejo.
Volar es caer en picado en una espiral infinita de preguntas sin respuesta y respuestas a preguntas que no he hecho.

El pasado nunca vuelve, lo traemos.
Y es que más vale malo conocido, que bueno por conocer. Del futuro solo nos interesa saber que seguiremos más vivos que muertos.
Nidos vacíos, atrincheradas las ganas por si acaso nos disparan en la sien, una y cien.
Veces he caído de tus manos hasta el suelo y luego nada, como siempre. 
Temple el sol perenne invierno, desconcierto de mis labios al buscarte y nunca hallarte. Tengan a bien mis monstruos  recordarte para clavarme sin reproches, todas estas negras noches.

Bloody.

miércoles, 29 de octubre de 2014

A ti.

A ti, que se te ha caído el mundo encima y no te deja respirar. 
Que se te han transformado los días en noches eternas y cada sol en un invierno.

A ti, que se te ha posado tristeza en las costillas, tan grande que parece van a partirse con su peso.

Que todos los días te parecen grises y cuesta más cerrar los ojos y dejar entrar las pesadillas, que madrugar y dejar entrar por la ventana un nuevo día, sola.

Que tienes esos ojos tan inmesos, que no han sabido ver más allá que el corazón.
Que por eso y a pesar de ello siéntete orgullosa y no estúpida.

Que cabronazos sueltos hay muchos, pero tesoros como tú muy pocos. 
Entiende que a ti te encontrará un sabedor de lo que vales y él solo será un pirata naufragado que nadie quiere salvar.

A ti, que ojalá poder regalarte un sol radiante que te caliente el cuerpo, que se te ha quedado frío. Ojalá hacerte todas las cosquillas del mundo y contagiarte a bocanadas mil sonrisas.

A ti, que eres única,
que puedes con todo.
Que eres inteligente,
ingeniosa y preciosa
por descontado. 

A ti, que eres mi amiga.
Te presto mi casa del árbol,
mi tiempo libre,
la canción que bailo como una loca,
mi libro favorito
y un abrazo.
O todos los que necesites.

A ti. 

Bloody.



viernes, 17 de octubre de 2014

La cima.

Mírala, esperando el autobús sin saber que alguien la espera a ella justo en dirección contraria.

Mírala, al borde del precipicio, mirando con respeto hacia abajo, enseñándole las puntas de los pies al vacío, poniéndole los dientes largos.
No te preocupes, que no busca un final. Que no va a tropezar y caerse. Ya no.

Solo observa y piensa que qué bonito sería lanzarse si pudiese alzar el vuelo y llegar a la cima de un nuevo comienzo.

Y cierra los ojos.
Y salta.
Y vuela.
Y es libre.

Sonríe.

Entonces abre los ojos, da un paso hacia atrás con cuidado, sin pararse a pensar en la metáfora que le roza el brazo queriendo llamar su atención.

'No es un paso de esos', murmura. 

Por fin llega el autobús cargado de gente que busca un destino, que posiblemente no sea al que llegue cuando se apee. 

Ella se baja en la última parada, quien la espera da un último suspiro y un reloj se pará al compás de un punto final.

Sonríe.

Bloody.





martes, 14 de octubre de 2014

Si se va.

Que dice que ya se ha cansado, que no quiere vestirse más el vestido azul, que ahora aquella falda, aún más corta, con aquellas medias, aún más rotas. 

Que no le escriban poesía en el dorso de la mano, ni le lean el futuro en los lunares de su espalda. 

Que le va a mirar al sol a la cara y gritarle que ya he vuelto. Que ni la perra de la luna en tantas noches perras va a poder con ella.
Que basta ya de salir corriendo y bienvenido sea correrse.
Que la próxima vez que llore será de placer o de reírse.

Que no va a esperarte en el portal por si apareces con flores, como nunca, inventando excusas, como siempre. 

Que va a ir al estanco a decir que deja de fumar y que no vuelve.
Que ya sabes dónde está y que por eso no la encuentres. 

Que puedes llevarte todo menos a ella.
Que no le dejes nada, excepto amnesia.

'Que dicen que la noche se ha quedado corta, a ti te da lo mismo y a mí no me importa'. 

Bloody.

lunes, 13 de octubre de 2014

Que no llueva.

Me he quedado en blanco, caso con todas las palabras que me sangran a borbotones de los dedos.
Roja también, en la punta de los labios de moderlos, de querer acallar a cada monstruo.
De buscar el mes de Abril solo porque Mayo duele más y más despacio.

Me he quedado, que no es poco y cuesta mucho. Que se dice pronto y se acaba ¿cuándo?

Tres noches más sin dormir y la tristeza tornará en hoja perenne. Me voy a quedar antes sin flores, que sin fuerzas.

'Virgen de la cueva, por favor, que ahora no llueva'.
Que tengo un mar en las pestañas desbordándose de invierno. 
Y va a llegar Diciembre y la sequía de las noches nos va a quebrar el sueño.

Todo lo que había imaginado ha sido lo contrario, he despedido a mi imaginación por puta. Me ha vendido un futuro falso, entre cartas surcadas de engaño.

Me han leído las líneas de la mano y me han dicho que están más abarrotadas de desilusiones que la línea 10 en hora punta cualquier día de trabajo.

Me han contado más cuentos de los que he podido leer. Y lunares, de los que tengo.

Me he encontrado en un intento suicida de perderme, me he llevado a casa acurrucándome en el suelo muy fuerte.

'Virgen de la cueva, por favor, que ahora no llueva', que tal vez pregunten si he sido yo o si ha sido él.

Bloody.

Pasos para romperse en mil pedazos.

Y si digo mil pedazos es porque todos sabemos que un puzzle de tantas piezas, además de complicado, se acaba dejando a medio hacer. 

El primer paso es tener un él o un ella.
El segundo que la cague muy fuerte.
Y ya está, unos minutos de cocción de mala hostia y luego meterte en la ducha a llorar como un niño.
Más sencillo y lo haríamos a diario.
Ay no, callad.
Que tontería.

Los pedazos tienen de práctico que puedes enseñarles a lanzar granadas todos a la vez. Otra cosa es dónde acierten.

Pero vamos que el que no muera matando es un cobarde.
Porque claro, se sufre más no atreviéndose, que llenándose uno de heridas por valiente.

¿Con todo esto qué os vengo a decir?
Que lancéis la piedra y os tatuéis un 'he sido yo' en la mano. Y caminéis con la cabeza alta, qué cojones, si tenía bien merecida la pedrada.

Si "Me conoces hasta ser destructiva".

Bloody.


jueves, 9 de octubre de 2014

Penélope.

Son las ocho y ya atardece el cielo, cansado de vernos correr de un lado para otro y no llegar a ningún sitio. Arde entre tonos rosas y púrpuras, ojeras de haber llorado de cuatro a seis.

Le miro, su pelo lacio, sus labios caídos y  los ojos entornados desenfocando los límites de la realidad. Pobre Penélope, que sigue y sigue esperando. 
Tejiendo sueños y deshilando oportunidades.
'¿Pero no ves Penélope que esto ya está acabado?', le pregunto y no me oye.
Ya no quiere, no se atreve. 

'Que se te va a enredar el corazón con las mentiras y no habrá puntos de sutura suficientes para evitar un trágico final.' 

'Mírate Penélope, que sabes que no te queda hilo siquiera para un mes más. 
Que ya ha llegado, que lleva a tu lado un buen rato, que es hora de enfrentarse a una misma y decirse la verdad. 
Penélope es ahora o nunca, porque ya te ha esperado demasiado, casi tanto como tú lo has hecho. Ya sé que no es como esperabas, pero es justamente lo que esperabas. Deja ya lo que estás haciendo, mal. Déjalo o ya no tendrá sentido volver a esperar nunca más. Es tu vida sí, no como la habías imaginado, pero sí como imaginas que te hará feliz'.

Estoy cruzando los dedos porque me escuche de verdad. 

Bloody.



(sin título)

Pueden ponerme delante la palma de mi mano que es muy probable que me cueste reconocerla, casi tanto como cuando me veo en los reflejos de los escaparates. 
Por supuesto que me miro, lo hago por si un día digo 'por fin, ahí estoy'.

Esta mañana, medio dormida aún, me ha dado por leer la etiqueta del bote de café y en letra pequeñita advierten que por mucho que queramos no nos va a curar la soledad de las mañanas.
Ni la taza, por bonita que sea, el frío de amanecer contigo misma. 

Luego un semáforo en rojo, nadie mirando y el acelerador vibrando bajo mi mano.
No es que tenga prisa, es la costumbre de escapar.

Llego como siempre a sitios que conozco demasiado bien, donde me encuentro con gente que me conoce bien poco. Pero quién soy yo para callar.

Cualquier día caminando por la calle voy a mirar más allá de todo y descubrir el mundo. Cualquier día, de verdad, y agarrada de su mano.

Y lo mismo me dará por reír como una loca todas las penas. 

La gente habla, mucho, muy alto y muy mal.

En esto miro qué hora es y como siempre tarde, tarde y nunca nada que merezca la felicidad. 

'Mira cuánta gente, amor', le digo a veces, 'mira cuánta gente que no se ve'. Entonces me guiña un ojo y sonreímos. Porque no nos gusta hablar muy alto, ni mucho, ni mal.

Bloody.


lunes, 6 de octubre de 2014

Diez mandamientos y un disparo.

Se cuela el frío punzante, tu ausencia revanándome las yemas de los dedos. Dos de whisky y una de azúcar al café.

Se han cerrado las puertas y se me han abierto diez frentes de guerra. 
Uno por cada mandamiento:

1. No actuarás pensando en el qué dirán.
2. No te excusarás con tu pasado.
3. Vivirás cada momento como si fuera el primero.
4. No desaparecerás y reaparecerás como si no hubiese pasado nada.
5. No fingirás indiferencia, si no quieres que los demás te traten con ella.
6. No te esconderás.
7. No permitirás que tus monstruos ganen.
8. No dispararás de lleno a tus sueños.
9. No confundirás sentirse solo, con querer estar con alguien.
10. No dirás 'te quiero', solo por follar.

Una puta disfrazada de vida, un camino bordeado de cipreses, demasiados baches para tan corta vida.

Más cigarros encendidos de tristeza, que  cuerpos encendidos de deseo.

Voy a negarme tres veces a ver si así escarmiento, a tientas la noche sabe mejor.
A tragos pequeños, abres la mano, ciento volando y tú atrapado dentro de ti.

Hay tantos bares abiertos, que he perdido la cuenta de cuántas miradas tristes, me voy a ir sin pagar todos los platos que he roto. 

No es más cobarde el que menos se atreve, sino el que más finge ser valiente.

Bloody.


viernes, 3 de octubre de 2014

Rima asonante y métrica de mierda.

Vengo,
Con cara de lunes,
Con versos de mayo,
Con manos de invierno
Y con ganas de ti.

Vienes,
Me agarras la mano,
Me dices que nunca,
Se enciende mi cara
Y te ríes de mí.

Miento, 
Si digo que ignoro,
Si me hago la loca,
Si no me preguntan 
Y hablo de ti.

Mientes, 
Con cara de niño,
Con cuerpo felino,
Sonrisa torcida
Y diciendo que sí.

Creo,
Que tengo una huida,
Una isla perdida,
Un llanto cohibido
Y tú cicatriz.

Crees,
Que bailo torcida, 
Que asiento y me vuelvo,
Que rehuyo mirarte,
Si preguntan por mí.

Crezco,
Te digo que sí,
Te prometo que siempre,
Te doy mi palabra
Y me olvido de mí.

Creces,
Y me plantas un beso,
Nos nace un futuro,
Lo miramos extraño
Y parece que sí.


Bloody.

24 de Otoño.

¿Recordáis ese anuncio de televisión, dos chicos en un coche y uno dice 'mira, otro Polo'?
Pues así yo, sentada en un banco, Nostalgia a mi lado y en un susurro 'mira, otro Otoño' y la casa sin barrer. 

Existe una cura para el invierno y son tus manos quitándome la ropa.
De hecho es muy propable que el frío no exista y sean todas la veces que te vas y no vuelvo. 
Sigo llorando todas las veces que he faltado porque no me tuve ni yo.
Hielo es una forma de llamarle a aquella vez que en un intento de encontrarme a mí misma casi lo pierdo todo. 

Otro Otoño cobrizo, dulzón y amargo, punzante, sedoso y cabrón. 

Otro año más y qué putada, cada vez veo más lejano lo de hacerme pequeña.
Es la vigésimocuarta vez que pido un deseo y no pasa nada.
Pero estás ahí, cuando 'ahí' significa a mi lado, así que al diablo todos los deseos que no sean los de tu cuerpo.

Otoño, ¿cuándo si no? Si llevo gotas de rocío corriéndome en las venas, un octubre deshojándose entre mis manos y  las ganas suficientes de quererte como para que todo el calor de mi cuerpo se concentre entre mis piernas y el resto parezca congelado.

Octubre, Otoño y aquí estoy.

Bloody.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Que no, que no sigo.

Me he mirado en el espejo, bien, en serio, de frente, sin titubear y me he plantado cara a ver si así broto y me encuentro.

He estado hablando conmigo misma y no me he entendido nada.
¿Perdida? 
Para nada, sé perfectamente que estoy anclada en ninguna parte. 
Y huele un poco a que no hay huevos suficientes para seguir jugando a esto de la vida. Pero no queda otra.
Aunque tranquilos porque tarde o temprano la que dispara siempre es ella.

Sabes que te has hecho mayor cuando pierdes la ilusión de serlo. 
El día que sin decirte nada, pero diciéndotelo todo tus padres te miran con un "así es de jodido" escrito en la mirada.
Y tú, inocente aún, pones una sonrisa de tonta incrédula.

Y en un intento desesperado de ir a contracorriente sacamos tanto a nuestro niño interior que acaba resfriado y nosotros muy ridículos.

Si llegan a contarme hace quince años que la vida era así, no habría sabido de qué me estaban hablando.

Y es que somos muy de seguir "p'alante" ,de me arriesgo y la caja, como si no fuesen todas de Pandora. 

Pero seguimos, claro que seguimos, siempre seguimos, de lo que sea, como borregos. 

Así que no sé, igual echarle un par de huevos es coger echar de golpe el freno de mano y soltar un 'me planto' y no metafóricamente hablando. 
Y dejar de seguir y empezar otra cosa. 

Sólo digo que enfrentarnos al miedo de lo desconocido es lo único que puede hacernos más fuertes.

Bloody.


martes, 23 de septiembre de 2014

París.

Suena música de fondo, la tararea con los dedos, se sumerge en ella. Se hunde. Más. 

Qué curioso es ver cómo se ahoga cuando intenta escapar. 
Y qué triste.

Le tiendes la mano y no la ve, no te ve, porque nunca ha visto nada más que lo que ha querido ver.
Y era todo mentira.

Le hablas y no te escucha, no te oye, porque nunca ha querido saber nada que pudiese hacerle daño.
Y ha sufrido más que nadie. 

Le miras y no te conoce, no le conoces, porque lo que te cuenta no es lo que es, su pasado no es su pasado.
Y el presente ya no le pertenece.

Le quieres y no lo sabe, no lo entiendes, porque lo intentas una y mil veces, pero no estás ni remotamente cerca.
Y se esconde terriblemente lejos a tu lado.

Suena música de fondo y tararea con los dedos los pensamientos que inundan su mente. 
Y los monstruos, los monstruos se han buscado otro oficio porque ahí ya no tienen más que hacer. 

Bloody.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Ella.

Tiene el pelo del color del fuego, las manos blanco nieve, demasiado frías para tanto descaro.
La sonrisa torcida, creando una curva en la que cualquiera desearía haber muerto. Los labios rojos de morderse el deseo.
Los pies de plomo y alas. 
Los ojos felinos de quien está a punto de ponerse a cazar.
Las caderas pidiendo a gritos que las saquen a bailar. 

Va dando tumbos por la vida, tan bonita, que parece un tango.
Más de uno se ha quedado hipnotizado con el vaivén de su cintura entre el bien y el mal. 
Se ha querido más a ella que a ninguno y  menos de lo que ninguno le ha querido a ella. 

Siempre en soledad aunque no sola, mal acompañada aún no estando con nadie.
Buscando el amor al otro lado de la barra, encontrando sexo en el baño de un bar.

Los espejos le dicen que sí y ella se dice que no. Ellos dicen 'te quiero', ella responde 'yo a ti no'. Y se ríe con los ojos tristes porque es la única forma de llorar que conoce. 

Tiene el pelo del color del fuego, del color del sol y chocolate también. 
No es ninguna y todas son ella.

Bloody.


Si todo es mentira.

Un enemigo por cada duda,
un mar de ellas por cada exceso.
morir del mayor de los vicios que es el no saber.

Yo ya tenía claro que contigo, antes de no estar segura si sin ti.
Y sigo apostando el as que me queda a que elija lo que elija, la partida está perdida mucho antes de empezar.

Hay quien espera sentado a que le saquen a bailar y acepta la primera mano que se ofrece y se niega que esperaba la que venía después. 

Nos vamos a morir de correctos a base de hacerlo todo mal.

Estamos llamando pecado a reir como locos con cualquiera. 
Guardamos el luto del dolor de corazón, como si al estar éste ocupado por uno, no pudiésemos ocupar la cama con otro. 

Nos han enseñado a querer a una persona, porque el egoísmo reina el mundo. La envidia, la codicia. 

Perdónales señor por desear a la mujer de otro y negárselo a sí mismos.  

Bloody.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Las flores del mal.

No es por presumir, pero he estado más negra por dentro que cualquier noche sin luna.
He tenido más cráteres que ésta en el corazón. 
Me han surcado más cicatrices la sonrisa, que aventureros mares.
Pero no he podido, ni por asomo, perder tu recuerdo como pierdo horas de sueño.

Me han regalado camelias sin ser yo ninguna dama, me he mirado en el espejo y me han salido grietas en las manos.
He hablado con magas en silencio, me han dicho que el futuro no me encuentra.
Les he pedido un poco más de aire a esos gigantes, por no encontrar respiro en esta cama abandonada.
He subido cumbres borrascosas por orgullo y prejuzgado mis ganas de olvidarte.

Son cerca de las doce y no paro de bailar por si se acaba el día y todo ha sido verdad. 

He arrancado más espinas que flores, he sido una ilusa al creer que las primeras duelen más.

Bloody.







martes, 16 de septiembre de 2014

Vértigo.

Estás a punto de llegar y yo de irme.
La única vez que un 'me voy' tuyo me hacía temblar bonito era cuando estabas dentro.

Me he despedido tantas veces que ya no sabría decirte adiós nunca más.
Y qué putada.

Voy a estar siempre, 
aunque no sé ni cómo,
ni dónde, ni con quién.
Espero, más con otros que sin mí.
Voy a estar en todas partes,
en tantas que no volverás a verme.
La condena es que yo a ti sí.
Voy a cambiarme de casa, de ciudad,
de vicios, espero también de recuerdos y de mes de Abril.

He llorado los vestidos que me quitabas como quien riega un campo de amapolas y me he pintado los labios para que no se note que te echo de menos, pensando en todo lo que te haría de más.

A estas alturas de la historia me ha entrado vértigo, no puedo tirarme al vacío, si vacío no eres tú.
 
Bloody.









lunes, 8 de septiembre de 2014

Ruleta rusa.


Ha caído una tormenta justo encima de la piedra y ahora sólo me resbala. 

Las banderas se han deshecho,
los caminos son atajos a ninguna parte. El norte se ha perdido en el fondo del mar. 
Todo tiene ya sentido y es terrible.

Nos hemos quedado en los restos de una colilla, en unas fotos ajadas, en cuatro polvos mal echados, escasos de magia.

Nos guardamos un as en la chistera en forma de revolver y no sé cómo de jugar a querernos acabamos de pleno en la ruleta rusa del si tú no, yo tampoco. 
Y todos muertos.

Nos hemos pedido perdón por querernos y explicaciones a sonrisas. 
Nos hemos dado las gracias por huir y la mano en la decimocuarta despedida.
Nos hemos dado tiempo y se nos ha parado en corazón.

Hemos sido más idiotas después, que durante. 

Nos hemos desgastado más el odio que los labios, la paciencia, que las manos. 

Nos hemos olvidado ya el uno del otro, pero siempre te recuerdo. 

Bloody.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Soñar contigo

De pronto una canción se ha adueñado de mis caderas y me he puesto a bailar en la cocina escandalosamente sola, preparando comida para dos donde sólo actúa un comensal. 

Se ha acabado y luego nada, sólo yo con unas gotas de sudor en la frente, los latidos descontrolados, el pelo revuelto y sin público que aplauda.

Me he recogido el pelo con la mano y ni una boca en mi cuello elogiando mis destrezas. 

Me he calzado unos tacones imposibles, me he manchado el vestido en un despiste, me he quedado sin nada puesto, ni siquiera una mirada de deseo. 

El carmín de mis labios se lo quedan las copas y lo único que araño son las ganas de tenerte tan sólo una noche, por cada día. 

Todo el encaje de este disfraz de lencería es porque encajen tus manos en cada rincón de mi cuerpo. 
Y que te quedes enredado cinco minutitos más entre mis piernas. 
Cinco minutos eternos.

Bloody.





viernes, 5 de septiembre de 2014

Roma.

Imagínate que me subo al tejado a recoger las piedras que pesan ya más que la vida. 
Que me resbalo y me caigo en tus manos, que me vuelvo pájaro y me dejas libre junto a ti. 
Que me hago cuervo y te beso los ojos hasta sacártelos y guardarlos para siempre como un milagro, 
que no lloren nunca más. 

Que me veas con el tacto lo guapa que pongo si me enfado y se me pase en los cinco minutos que tardas en hacerme reir.

Imagínate que bailamos al ritmo de los latidos y nos bajamos en la siguiente parada cardíaca que nos dicte una canción.
Que no tenemos letra, ni acordes de guitarra. 
Que no hacen falta más desgarros de cuerdas que las de mi voz cuando te llamo bajito al oído y tú ya estás dentro. 

Imagínate valiente, te diría Cristina y serás valiente, te digo yo. 

Que nos sobra la cordura, la compostura, bandera, casa, París y un adiós. 

Imagínate que cargo una pistola de agua y mato a mis monstruos por mí. Imagínate qué triste me pondría al darme cuenta de que me he disparado a mí misma. 

Imagínate que otras te llaman amor y yo en cambio Roma, porque siempre acabo en ti.

Bloody.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Sin título.

De abrazarme al vacío en un intento de encontrarte al otro lado, 
me he caído escaleras abajo desde el quinto hasta la primera planta,
que resultó ser un rosal lleno de espinas. 

Lo que tienen las malditas metáforas es que duelen de verdad.

He cogido lápiz y papel por si salía a borbotones algún sentimiento de mis dedos,
sigo sin saber qué tengo dentro. 
La papelera está llena de bocetos de recuerdos.

He ido por la calle tapándome los ojos para no verte con nadie y he tenido la suerte o la desdicha de cruzar siempre en verde.

Me he quedado mirando tanto tiempo al infinito, que le he visto los límites al cielo. Las bragas a la luna, presumen algunos, yo os aseguro que no lleva. 

Me ha tocado estar cada noche en el lado frío de la cama, da igual donde me duerma. Y no me ha vuelto a faltar mi trozo de manta, he visto a Penélope esperándote conmigo sin parar de tejer.
 
Me han preguntado por el tiempo y les ennumeraba los días de lluvia. Me han preguntado qué añoraba y en qué pensaba cuando lloraba. Nunca les he respondido, si no han sabido que no era qué, sino quién. 

Y tu nombre a todas horas agijoneando cara milímetro de la piel, 
como si necesitara tatuarme cicatrices. 

Eché el último aliento sobre tu cuello y ahora me siento dolorosamente viva.

Bloody.


sábado, 30 de agosto de 2014

Ven.

Dice la causalidad que hoy no y mañana tampoco,
 las malas lenguas que peores son sus dueñas,
el hombre del tiempo que ojalá poder pararlo y yo que 'ven'.

Ven con todo, no dejes nada,
de verdad que esto es muy importante.
Que vengas todo tú y con las manos vacías.
Luego agárrame fuerte de todas las formas que se te ocurran
y bailemos, de todas las formas que sepamos.
Dímelo todo de una vez, en serio,
todo,
sin pararte a respirar siquiera.
Después yo y nos callamos para siempre.

A los demás también.

Para morirnos de la risa mirándole a los ojos al futuro.
Cógeme de la mano y verás si salimos a la calle
y nos condenan por ser distintos a ellos.
Es decir, igual, sólo que no tienen ni idea.

Vamos a tener miedo como todos y a vivir como nadie.

Nada de alas, ¿para qué?
 Para llegar a arriba y ver sus tristes vidas.
Nada de volar, quédate anidando dentro de mí toda la noche
 y que nos nazcan flores del pecho.
Deja que crezcan.
Arráncalas sólo si te vas.
Venga, vamos a seguir bailando,
con  los ojos cerrados
y la boquita abierta lanzando amor.

Bloody.